El sexo y yo,  Humor

Los fantasmas de mis relaciones pasadas

Ya decía Carrie Bradshaw que cuando rompes con alguien, hay que eliminar todas las fotos en las que él saliera guapo y tú salieras feliz. Si no, pueden volver los fantasmas del pasado.

Es como si tuvieras un pepito grillo en la conciencia o una especie de ángel (o demonio) sentado en tu hombro recordándote que la vida tiene las leyes de Murphy, según las cuales todo lo que puede salir mal, saldrá mal.

Veamos: Conoces a un chico. Es majo, es guapo, te apetece quedar con él y lo que surja. Hasta ahí todo genial.

Te estás preparando y ya, te preocupas. Te estás adelantando en el tiempo a cualquier mínimo detalle. No quieres, pero no puedes evitarlo.

Overthinking, que lo llaman ahora. Término anglosajón que viene a traducirse como rayarse la cabeza de toda la vida de Dios. Dar vueltas a las cosas una, otra y otra vez. Una puta mierda, vaya.

Si eso os ocurre, queridas mías, es que ha tocado a vuestra puerta el temido fantasma de las relaciones pasadas.

Asintiendo.
Y ese fantasma ha venido para quedarse.

Te diriges tu cita. Vais a cenar a un mexicano precioso. Por ejemplo. Pero puede ser cualquier cosa. Tomar un té, una caña, ver una peli con final erotico-festivo… Sobre gustos no hay nada escrito y sobre citas, tampoco. Ya hablaremos de eso en otro post.

Te diriges a tu cita. Y piensas. Porque si no piensas igual te da un parraque, ¿no?

Porque… ¿cómo os ibais a saludar? «Porque dos besos es muy impersonal. Pero tampoco le vas a dar la mano, que queda muy diplomático. Y si le plantas un morreo igual es too much. Pero un pico es muy parejil…«. “Buenopiensasyo me dejo fluir. Ya, pero y si soy una torpe igual le espanto. No mujer, qué le vas a espantar por ser torpe, entonces que se busque a otra. Ya, pero es que me gusta. Bueno, pero si le gustas tendrá que ser con todo el conjunto, y tú siempre has sido torpe. Bueno, ahí llevas razón, pero es que una vez salí con un tio, un poco gilipollas que…”.

Me explota la cabeza

Cuando te estabas pintando el ojo en tu casa ya estabas pensando en todo esto. Pero tenías que concentrarte para que te salieran los dos ojos iguales. Pero ahora estás en la calle y solo tienes que caminar. Y si caminas, PIENSAS. Porque, para qué dejar de pensar, ¿no?

Y sin darte cuenta, has llegado a donde habíais quedado. Eres torpe, y en realidad no pasa nada. Bien, no ha salido corriendo.

Chica nerviosa sudando y llorando.
Te va a dar un parraque, querida.

La velada sigue, y apartas esos pensamientos de la cabeza. Pero no porque tu paranoia se haya esfumado, sino porque estás en un mexicano y LA COMIDA PICA.

Y habláis.

Pero tú no quieres nada serio, serio, o al menos no de primeras. Quieres dejarlo fluir. Entonces…Deberías de decírselo ya, porque a ver si va a pensar, como aquel tío con el que estuviste y no te dejaba en paz después, que quieres algo más, aunque tu le hayas dicho que no. Pero a aquel tío tú se lo habías dejado claro de primeras, así que no tiene por qué entender lo que le de la puta gana solo porque haya salido mal una vez con otro tío. Que era un poco gilipollas. Pero si piensa así vas a tener que dejarle y no es algo por lo que quieras pasar. “Joder, yo solo quiero pasarlo bien y que me la metan”. Si tienes que dejarlo lo dejas y punto. Ya pero no es agradable. Pero…

Wine glass crying
El «¿Por qué no puedo parar de pensar mierdas, joder?» mood.

Tu cabeza sigue. Ni siquiera te la ha metido y ya estás pensando en el horrible y fatídico final que va a tener todo esto. Lo ves todo peor que una peli de Hitchcock.

Porque eso es lo que hacemos. Pensamos. Dejamos que los fantasmas de las relaciones pasadas interfieran con las presentes, porque somos incapaces de dejar la cabeza a un lado.

De todas las relaciones y las rupturas hay que aprender. Eso nos hace estar alerta para que no te vuelva a pasar. Es como la historia, que hace que no volvamos a cometer los errores del pasado. Es nuestra historia.

Y justo en ese momento de pesimismo emocional infundado, aparece el fantasma de las relaciones presentes.

Buho sorprendido
«Oh no, otra vez tú»

Te dice que qué coño haces, si tienes un tío genial delante y estas pensando en el final maquiavélico que va a tener todo cuando tú solo quieres un polvo y él empotrarte en el baño del mexicano.

Y luego el de las relaciones futuras. Te dice que si sigues así no vas a follar hasta dentro de 3 años. Y que tal vez se te regenere el himen y todo.

Crying hard
Tú mientras el fantasma te dice «no vas a follar en tu vida, Hulio».

A ver, tranquila: Respira. Bebe un sorbo de margarita. Mira tus fajitas. Mira al tiarrón que tienes delante. Sonríe. Y si quieres, cuando os vayáis, tíratelo.

No se cómo hay que ahuyentar a los fantasmas de las relaciones pasadas.

En el cuento de Dickens, los fantasmas vienen a mostrar los errores del protagonista, y se van cuando se da cuenta de lo que tiene y lo aprecia. Igual si nos damos cuenta de lo que tenemos, de lo que valemos y de lo que nos podemos perder, los hagamos marchar.

Ghost, fantasma.
A mis fantasmas me los imagino así, como en Scooby Doo.

Entre tanto, si alguien tiene algún conjuro, que me lo haga saber.

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