Querido Diario...

Querido Diario: La mujer que quiero ser

Querido diario, hoy voy a ponerme seria. Al menos algo más de lo habitual. O al menos intentarlo.

Estoy cansada de sentirme mal por no ser la mujer que el mundo quiere que sea. Porque, en palabras de Bebe, voy a ser la mujer que me de la gana de ser.

Me gustan mis tatuajes, mis cejas, mi pelo, mi celulitis, mis estrías, mis granos y mi manera de ser. En todas sus formas. Me da igual que consideres que debería ser más natural, más virginal, más callada, hablar mejor o dedicarme a otra cosa.

No hago las cosas para gustar a nadie más que a mí. Mis tatuajes son para mí y significan lo que yo quiero que signifiquen. Mis pendientes me gustan a mí. Con mis labios rojos me siento yo misma, aunque ahora con la mascarilla apenas pueda maquillarlos. Me gustan las uñas extra-largas rojas, negras o neutras, y con mi pelo me expreso como quiero, al igual que con la ropa. Además, me queda de puta madre. Mis estrías, lunares, pecas y cicatrices son el resultado de años de vida, igual que mis tatuajes, que son marcas artificiales de las muescas emocionales de mi vida.

Si nadie te ha pedido tu opinión, será porque ni la necesito ni la quiero. Me da igual que te gusten las chicas más naturales (aunque luego sea mentira), las que solo dicen jolina, que no se tiñen el pelo o que no se maquillan. No tengo ninguna necesidad de gustarte porque no hago las cosas para gustarte a ti si no a mí.

Si gusto a alguien que sea por como soy como la mujer única e irrepetible que soy, no por como quieren que sea o como creen que sea. Tengo mis gustos, igual de validos que los tuyos y no te da derecho a decirme que los míos están equivocados. Ya aguanté un gilipollas que me lo decía y no voy a aguantar a más.

Me niego.

Nadie te da derecho a venir, pretender derrumbarme, marcharte y que yo me sienta mal por no ser la mujer que quieres que sea. Porque voy a ser la que sea yo. Con mis taras, mis neuras, mis gustos y mi amor propio. Y nada, NADA, te da derecho a intentar destruirme para encajar en tu sesgado concepto de mujer.

Déjame ser la mujer que YO quiera ser.

Así que voy a escuchar a Lady Gaga, la reina del autoamor por excelencia, cantando Born This Way solo con un piano y vestida con mucho brilli brilli, que entre el vozarron y el mensaje se me pasa la mala leche. Luego seguramente escuche algo de Madonna.

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