Reflexiones

Bendito siglo XXI.

Nos jactamos mucho de estar en el siglo XXI. Que si mira que guay que tenemos internet, tablets, coches que funcionan sin combustible y sí con electricidad, derechos, votar, democracia… Que bonito todo.

Ahí, tan contento. Con tu avance, con que el mundo está cambiando, con que se vive mejor, todo lo que quieras.

Si, claro. Bendito Siglo XXI.
Todo guay.

Pero justo en ese preciso momento en el que bendices el siglo XXI por su avance, te llega un vídeo a Instagram de una tía insultando y llamando de todo a dos mujeres en el metro de Barcelona por ser pareja.

Y recuerdas que hace unos días fue el Orgullo en Madrid. 50 años de Orgullo, desde las primeras revueltas en Nueva York. Pero aun así, hubo agresiones. Manda huevos.

Y hace un mes más o menos hubo una agresión igual de homófoba a un par de chicas en el metro de Londres.

Joder, y hace nada también agredieron a Agoney, de Operación Triunfo, por lo mismo.

Pero espera, que agredieron a Los Javis también en Eurovisión el año pasado.

Ayer mismo, poco antes del video del metro de Barcelona, una chica inglesa acabó con la nariz rota al grito de “lesbiana de mierda”.

La lista es larga, porque si pones «agresión homófoba» en Mr. Google, te sale más de lo que quieres leer. Te lo aseguro, prueba. Y no he salido de Europa, no olvidemos la masacre de Orlando.

Pero oye, luego resulta que no es necesario que se reivindique el día del Orgullo. No es necesario porque “joder, que más quieren, si ya se pueden casar y pueden hacer lo que quieran”.

Mi reacción cada vez que alguien dice eso de «qué más quieren».

Ya claro, porque yendo tan tranquila en el metro con tu novia, que venga alguien a llamarte asquerosa, es hacer lo que quiera. Sobre todo, sabiendo que si ese pico se lo hubiese dado una pareja hetero, no te hubiesen dicho nada.

A mi cada vez que veo algo así, me duele. Me duele pensar que a cualquier persona le puede pasar eso porque un(a) gilipollas no entienda que puedes amar a quien quieras y que la orientación del deseo no se elige. Y me duele mucho pensar que el día menos pensado le puede pasar a cualquiera de mis amigos.

No se a ti, que me estás leyendo, qué te parece todo esto. Pero a mi me parece que da asco; que hemos avanzado, pero nos queda mucho por andar, y que en cualquiera de los casos necesitamos camiones enteros de empatía y sentido común.

Entre tanto… que viva el siglo XXI.

O no.

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