Querido diario: el precio de la felicidad.
Porque la felicidad tiene un precio y en cada persona es distinto. Igual, el precio de mi felicidad es dormir un poco menos, y llorar un poco más.
Este segundo no se repetirá nunca.
Ya se que lo sabes, pero lo sabes solo en teoría. Cuando menos te lo esperes te darás cuenta de que nada es eterno, solo queda tu memoria.